Homeopatía

La homeopatía es una terapia que estimula los mecanismos defensivos propios de cada persona. Para ello se utilizan sustancias naturales de plantas y minerales en concentraciones semejantes a las del propio organismo, por lo que no presentan efectos secundarios adversos. Es un tratamiento integral, es decir que tiene como fin reequilibrar los desajustes sufridos por el organismo, teniendo en cuenta al individuo de forma global con la finalidad de tratar la causa de la enfermedad a través de la nutrición celular y no solo los síntomas. Son tratamientos de fácil administración, con un amplio espectro de aplicaciones terapéuticas en ciertas especialidades médicas.

LA HOMEOPATÍA Y LA ESTACIONALIDAD

La Homeopatía también se  ha preocupado de intentar armonizar al individuo con su ambiente físico, buscando en el organismo humano la corrección de los perjuicios creados por el sonido, la luz, el calor, el viento y la humedad. Esta medicina se interesa tanto por la salud integral de la persona como por la influencia que puede generar el entorno en la aparición de síntomas o enfermedades.
Existe una periodicidad estacional que nos afecta. Nuestro cuerpo no reacciona igual en verano que en invierno, ni en primavera como en otoño. Para los males causados por las agresiones atmosféricas.

 

VERANO

Con la llegada del verano y las altas temperaturas que lo caracterizan, es normal que aparezcan alteraciones estacionales en nuestro organismo como la deshidratación, sofocos, cansancio, alteración del sueño por el calor, más problemas gastrointestinales, de la piel por la exposición solar ya que en esta época pasamos más tiempo al aire libre…etc….que, de mano de la homeopatía, pueden tener fácil solución.

PRIMAVERA

La salud se ve afectada por los cambios drásticos de temperatura: pasamos de frío a calor y a los pocos días se da la situación inversa. Es hasta cierto punto lógico que la gente se resfríe y contraiga procesos víricos o pseudos-gripales, el cansancio primaveral típico de esta época, las afectaciones estomacales etc… También estos cambios de tiempos favorecen las alergias al polen, diversas plantas, que a veces se confunden con los resfriados.

OTOÑO

Una realidad evidente es que a todos nos afectan los cambios climáticos y en especial cuando la electricidad del aire, los vientos y la humedad son los protagonistas. Tal es el caso del otoño. En esta época de caída de las hojas, la salud parece deteriorarse según la imagen de la vegetación. La niebla, los iones, la polución, el conflicto de los vientos, de las masas de aire, etc, engendran ataques de asma, enfisema, reúma, perturbaciones cardíacas, enfermedades gástricas y mentales. Las estadísticas determinan las perturbaciones sin establecer la profunda relación entre el hombre y su entorno.  el otoño aparecen los primeros resfriados y la homeopatía puede ayudarnos en gran medida a aliviar los síntomas de los catarros y a prevenir un cuadro gripal.

INVIERNO

La bajada de temperaturas es motivo de que proliferen catarros y gripes, además de infecciones como bronquitis, rinitis o faringitis. Empeoramiento del asma bronquial, y otras enfermedades pulmonares y de articulaciones crónicas. El uso de homeopatía es una buena manera de efectuar una prevención y así reducir las posibilidades de que estas afectaciones empeoren. El hecho de que cada vez más médicos preescriban soluciones homeopáticas es indicativo de su eficacia y de sus efectos beneficiosos.